miércoles, 5 de junio de 2013

Hitchcock, artesano de la emoción


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En el cineclub EL Túnel del Teatro Recek dedicamos este ciclo a uno de los artífices del lenguaje cinematográfico más escrupulosos y por lo tanto más influyentes en la historia del cine. Las películas de Alfred Hitchcock (1899-1980), aunque populares (en el 2012 se filmó una película sobre su vida que muchos de ustedes deben tener noticia), no se han visto lo suficiente como para comprender su valiosa contribución a la cultura cinematográfica. Esto quizá se deba a que Hitchcock inventó lo que después se volvió tópico, el lugar común que hoy encontramos en las películas de suspenso, Hitchcock recurrió a él por primera vez. Se le denomina como un perfecto creador de atmósferas en sus relatos de intriga y perversión, pero para ser justos hay que atribuirle todo un discurso, un estilo de narrar que repitieron una y otra vez sus admiradores y discípulos confesos. Su influencia en el cine la podemos medir cuando vemos las películas que algunos directores fabricaron como si asistieran a la academia que el mismo Hitchcock creo con su obra. François Truffaut fue uno de sus más fervientes admiradores, realizó una los mejores documentos sobre un cineasta, conversó durante horas con Hitchcock y la transcripción de esa entrevista se puede leer en un libro fundamental “El cine según Hitchcock”, la influencia llegó a otros directores de la Nouvelle Vague, movimiento fundamental dentro de la historia del cine. Brian de Palma, quizás su más devoto discípulo (secuencias completas de sus películas parecen dedicadas a Hitchcock) emula movimientos de cámara hasta casi igualarlos, los primeros veinte minutos de "Dressed to Kill"(1980) son cinematografía pura, si queremos utilizar palabras del mismo Hitchcock al referirse al ensamblaje de los planos en una película para crear un efecto en el público. Él era una academia en sí, inicio a los 23 años en el cine como guionista y director de arte y llegó a la dirección sin esperarlo, firmó como director su primera película silente basada en un libro sobre Jack El destripador en 1927 (The Lodger), como si con esto quisiera marcar lo que después fue su estilo, realizó su primera película sonora en 1929 (Black Mail, conocedor ya de los recursos necesarios para construir imágenes sugestivas. Aquí radica el valor de su obra, su conocimiento del cine, sus reflexiones sobre el montaje cinematográfico son revisadas continuamente por los cineastas en ciernes, su declarado interés de la técnica por encima del contenido hacen eco en toda su obra, formada por filmes que se convierten en elaboradas piezas de arte cinematográfico, construidas en un afán de perfeccionamiento técnico que dejaron en el tiempo recreaciones de las perturbaciones del hombre, el miedo fue su gran tema. “El arte es emoción” dice Hitchcock en una entrevista, y él fue uno de los más puros y genuinos artistas de la emoción en el cine. Por eso, y para invitar a revisar de nuevo algunas de las obras de este cineasta, iniciamos este ciclo de cine En el Cineclub El Túnel del Teatro Recek, esperando que los cinéfilos que gustan de la obra de Hitchcock y los que no conocen demasiado su trabajo, se acerquen para que hablemos de cine. Los esperamos, todos los jueves de junio a las 5:30 PM en 14 Ote. Intersección con Blv. Xonaca Barrio de El Alto.

  

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